miércoles, 30 de septiembre de 2009

Y como aperitivo del Nilo... "Ñam, ñam".


En este paraje reubicado, dedicado a los dioses Ra, Amón, Ptah y Hathor, y construído en honor a los faraones Ramsés II y su favorita Nefertari, encontramos todo tipo de esculturas.

El exterior de los mismos templos es una muestra de monstruosas tallas del faraón y su reína, y de "pequeños" miembros de su séquito. De camino al interior de los templos nos acechan todo tipo de espías del antiguo reíno.

Esos interiores están en un estupendo estado de conservación, tanto sus relieves como su colorido. Y si bien dejará en nosotros una extraña huella de viaje temporal estar rodeado de semejante volumen de piedra, no es extraño sentir una profunda e innata sensación de miedo ante la posibilidad de un encierro en tan oscuro y laberíntico lugar.


La primera parada será Abu Simbel



ó أبو سنبل o أبو سمبل (como dirían allí...)
En esta etapa vamos a hacer un viaje por el antiguo Egipto.

Y comenzamos el viaje escapando de la noche y del día...

viernes, 18 de septiembre de 2009



Y ésta, pues simplemente una bola (o dos)...


Imagen de descanso para la vista, con sombra y fresquito.
Con brujas, pero sin escobas...

martes, 1 de septiembre de 2009


... y ese músico que deleitaba a "propio", también deleitaba a "extraños", que de toda clase y condición disfrutaron del ambiente.

La suerte quiso que fuéramos invitados a una boda, de la que bien disfrutamos y en la que un músico que se afanaba por deleitar a propio (puesto que el era quien más disfrutaba)....

Siempre hubo lugar fresco, y cálido para respirar y descansar.

Y lo cierto es que ese "Finisterrae" quedaba lejos, es más, era casi inalcanzable por más que uno (o mejor dicho) otro, pusieran todo su empeño en caminar por la playa.

El fin de semana ha sido para una escapada al fin del mundo.

domingo, 23 de agosto de 2009






Y aunque este sea el paisaje que vean los vecinos de El Arenal cuando miren hacia sus vecinos de Villarejo, que recuerden (como me dijeron ayer citando la famosa película de los dinosaurios): "La vida siempre se abre camino".


En el suelo no quedaba otra cosa que roca ennegrecida con la ceniza y los restos de los árboles (y los espíritus) muertos, que contrastaban con el dorado de los asados arbutos resecos.


Las ramas de los matorrales, abrasadas, retorcidas, en un intento de escapar del fuego que escalaba montañas arriba, terminando con todo lo que encontraba a su paso: pinos, arbustos, y sobre todo robles, y los inestimables castaños y cerezos que aportan la riqueza a la comarca.




La vista desde lo alto del puerto de El Pico ya dejaba ver todo el desastre que se ocultaba entre los pliegues del valle, y que consistía en un terreno completamente calcinado.